25.10.07

Paternidad

Una de mis películas favoritas es The Wall de Pink Floyd. La primera vez que me topé con ella iba en la secundaria y generó un impacto que se ha mantenido en mí. La he visto muchas más veces. Incluso, la he ido a ver al cine, en pantalla grande --como deben verse todas las buenas películas--, con palomitas y demás elementos. Por supuesto, compré el DVD y cuando daba clases en la prepa hacíamos un análisis de ella en la clase de historia.

Es una película cuya aproximación puede ser desde distintas disciplinas: filosofía, psicología, historia, antropología, musical, visual, etcétera.

El otro día me sucedió algo curioso y tierno. Como todas las mañanas, dejé a mi hijo en su escuela y antes de que ingrese al patio escolar le solicito mi beso de despedida. Lo hice y me plantó un beso en la mejilla y se fue sonriente. Allí mismo estaba uno de los nuevos amigos de mi hijo, E. Una vez que mi hijo se despidió de mí, E. lo miró, me miró y se acercó a darme un beso también. Lo hizo, me dijo adiós y se metió a la escuela tras mi hijo.

Inmediatamente recreé la escena donde pink está en el parque y tras ver que uno de los niños que allí jugaban se alejó de la mano de su padre, él se acerca a tomarle la otra mano al señor. Éste lo rechaza, pues no es su hijo. Pink lo vuelve a intentar y encuentra la misma respuesta. Pink se queda solo con la reafirmación de que no tiene padre, pues éste murió en la guerra.

El caso de E. es similar. E. sí tiene padres, pero éstos son ya mayores. Me enteré por las misses de mi hijo que E. no fue planeado y tiene hermanos que cuando menos le llevan 10 años. Ambos padres superan los 40 y 50 años. He estado cuando lo deja su mamá en la escuela o cuando lo recoge. Generalmente es fría y seca. Pienso que ya no le tiene paciencia porque pensó que ya no iban a tener más hijos que los adolescentes que tenían. Desgraciadamente el niño lo siente, lo percibe. E. le ha enseñado a mi hijo a decir "cállate", palabra que escuchamos a cada instante en la casa.

Es increíble el daño que los padres podemos infligirle a nuestros hijos. Cada vez me convenzo más que o todos los padres deben junto con la paternidad asistir a terapia para nosotros estar emocionalmente bien al concebirlos y criarlos o de plano percatarse que su egoísmo será un factor determinante en la inseguridad de su hijo.

5 comentarios:

fotómetro dijo...

Leer este blog siempre me hace recordar libros que me han gustado. En este caso me acuerdo de "El principito" cuando el zorro de dice que "somos responsables de lo que domesticamos". Con los hijos es muy claro, pero también con muchas personas que nos topamos en la vida. Tenemos incidencia en la vida de los demás...

The Phoenix dijo...

Quizá lo que necesita E. Es sentir la compañía de alguien paterno...

Me hiciste soltar una lagrimta... ni pex...

Sergio.

The Phoenix dijo...

Nota Bene: Te dejo aquíy aquí los enlaces a unas reflexiones interesantes sobre la paternidad.

Saludos de nuevo.

Sergio.

La interrogación dijo...

Muchas veces, cuando me pongo a hacerle bromas a mi hija o a jugar con ella como si yo fuera más pequeña que ella me pregunto en la repercusión que tendrá sobre ella.
Los padres de antes eran más distantes, el comportamiento, más severo. Todo ha cambiado y cada vez estamos más cerca de nuestros hijos. ¿Es por eso que también cambian ellos? Quiero decir, ahora hay menos respeto hacia los mayores, ¿se debe a ese cambio en la educación?

Mallén dijo...

Oye, esta reflexión está excelente... yo no tengo hijos, sí muchos hermanos y soy la mayor, y claro que yo le he tenido históricamente más paciencia a ellos que mi madre. A mí The Wall me genera sentimientos angustiantes, muchos tal vez, es una gran película pero me invaden emociones violentas que no se condicen conmigo... en fin, cosas que le vienen a una.
Saludos!!!!!