3.7.07

Soliloquio de una noche en vela o cómo no pude dormir anoche

Hoy estoy desvelado. Es martes, ¿por qué habría de estar desvelado? Ayer sufrí uno de esos padecimientos que todos hemos escuchado y que a mí no me había tocado experimentar. No pude dormir. Normalmente soy desvelado, pero no a ese grado. A las 12:30 de la mañana apagué la tele, la luz de la lámpara que está sobre mi buró y me encobijé. Pensé que como siempre, con cerrar los ojos y pensar en que tenía que dormir lo lograría. A la 1, tras media hora de intento me levanté por algo de beber. Lo hice y me recosté en el sillón de la sala a ver un poco de televisión para que me arrullara. (Antes solía hacerlo y me funcionaba muy bien.) A la 1:30 decidí volver a intentarlo en la cama. A las dos de la mañana me di cuenta que seguía despierto y no había logrado perder la consciencia ni un minuto durante toda esa simulación. Comencé a desesperarme. A las 7:30 tengo que levantarme para venir a trabajar. Cada vez tenía menos horas de sueño disponibles. A las 2:30 volví a prender el televisor y volvió a aburrirme. Una hora más tarde regresé al intento de reencontrarme con Orfeo. Nada. Contaba los minutos. El tic tac era mental. Inútil. Me levanté y fui a la sala a leer. Escogí Historia de la sexualidad de Foucault. Leí la primera parte y bostezaba, pero no cabeceaba. Dejé el libro y lo volví a intentar. Eran las 4:30 y yo seguía con el ojo pelón, sentado en la cama. Pensé en prender la computadora y leer blogs, terminar de escribir mi tesis de maestría o hacer un ensayo. Nada de eso me apetecía. Por fin como a las 5:30 de la mañana parecía que el cansancio abatía la necedad de mi cerebro por conseguir reposo. Dos horas después sonaba mi despertador, el cual apagué cada cinco minutos durante una hora más. No podía levantarme. Lo logré, me bañé, realicé la rutina de todos los días y llegué a mi trabajo. Sin embargo, haber estado despierto tanto tiempo sin nada concreto que realizar y con el pendiente de que hay que levantarse a una hora fue una auténtica pesadilla. ¡Qué horror!

8 comentarios:

Saul dijo...

Un naturista me dijo que cuando tenga insomnio ponga las manos y las patas en una cubeta con agua fria por lo menois media hora o hasta que te quedes dormido. No lo he probado por que mis insomnios me la paso jugando xbox, pero vale la pena intentarlo

Imagíname dijo...

Si es horrible, de vez en cuando me sucede, regularmente cuando hay una situación que no me tiene tranquilo, pero también me ha ocurrido sin ellas, pero estoy seguro que hoy dormirás muy bien. ¡Saludos!

Roberto dijo...

Sea lo que sea es terrible. Tal vez la próxima vez que me suceda algo así juege Diablo II. Ya les estaré contando,jeje.

Enrique G de la G dijo...

Me gustó eso de "tengo que levantarme para venir a trabajar"; te traicionó el subconsciente, compadre: "para actualizar mi blog y, de paso, trabajar", jeje...

Roberto dijo...

Muy bueno, kics, jajaja

James Joyce dijo...

Yo ya vivo habituado al insomnio. A todo se acostumbra uno...

Rodricus dijo...

Un remedio para conciliar el sueño que suele servirme es el siguiente: me imagino frente a un pizarrón, con tiza en mano, y escribo un 100. A continuación tomo el borrador y borro. Escribo entonces un 99, que borro de nuevo para escribir un 98. Después, borro los números que componen el 98. Trazo con tiza un 97. Lo borro...

Roberto dijo...

James: Espero no acostumbrarme a él.

Rodricus: Es la técnica de contar ovejas brincando una cerca, pero al estilo académico. Si me volviera a suceder, lo cual espero que no sea así, definitivamente será una de mis alternativas.