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20.8.09

Sueños

Antier soñé que mientras daba clase observaba por la ventana cómo un avión se estrellaba sobre el pavimento de un estacionamiento. Recuerdo que impartía mi sesión --creo que era de Ética-- cuando escuché los motores de un avión que volaba sobre el edificio donde estábamos mis alumnos y yo. Al escucharlo inmediatamente pensé: "este avión no llega al aeropuerto, no se oye bien". Entonces me asomé por la ventana y presencié el choque. El avión se partió en tres y hubo fragmentos volando --vaya expresión-- por todos lados. Muchos de mis alumnos al escuchar la detonación salieron corriendo del salón, pero yo me quedé a ver, yo observaba. No lo podía creer, ante mí estaba toda la escena de un avión que volaba y después se estrelló. Cuando salí del salón estaba en un edificio muy extraño que no parecía nada a un edificio de aulas; en mi sueño era una fábrica. Luego regresé al salón y aún había un alumno allí, al que el choque le tenía sin cuidado...estaba leyendo un libro. Yo pensaba ante esto: "¿Qué no sabe lo que acaba de suceder?" Volví a asomarme y el avión estrellado seguía sobre el pavimento de un estacionamiento. Y como sucede en los sueños, me desperté.

No es la primera vez que sueño que veo cómo un avión se estrella. ¿Qué significará esto? ¿Alguien se avienta a dar una interpretación?

PD Si sirve de algo, la emoción que siento durante estos sueños es asombro, me petrifica ver algo así y me siento afortunado por ver algo así.

3.7.07

Soliloquio de una noche en vela o cómo no pude dormir anoche

Hoy estoy desvelado. Es martes, ¿por qué habría de estar desvelado? Ayer sufrí uno de esos padecimientos que todos hemos escuchado y que a mí no me había tocado experimentar. No pude dormir. Normalmente soy desvelado, pero no a ese grado. A las 12:30 de la mañana apagué la tele, la luz de la lámpara que está sobre mi buró y me encobijé. Pensé que como siempre, con cerrar los ojos y pensar en que tenía que dormir lo lograría. A la 1, tras media hora de intento me levanté por algo de beber. Lo hice y me recosté en el sillón de la sala a ver un poco de televisión para que me arrullara. (Antes solía hacerlo y me funcionaba muy bien.) A la 1:30 decidí volver a intentarlo en la cama. A las dos de la mañana me di cuenta que seguía despierto y no había logrado perder la consciencia ni un minuto durante toda esa simulación. Comencé a desesperarme. A las 7:30 tengo que levantarme para venir a trabajar. Cada vez tenía menos horas de sueño disponibles. A las 2:30 volví a prender el televisor y volvió a aburrirme. Una hora más tarde regresé al intento de reencontrarme con Orfeo. Nada. Contaba los minutos. El tic tac era mental. Inútil. Me levanté y fui a la sala a leer. Escogí Historia de la sexualidad de Foucault. Leí la primera parte y bostezaba, pero no cabeceaba. Dejé el libro y lo volví a intentar. Eran las 4:30 y yo seguía con el ojo pelón, sentado en la cama. Pensé en prender la computadora y leer blogs, terminar de escribir mi tesis de maestría o hacer un ensayo. Nada de eso me apetecía. Por fin como a las 5:30 de la mañana parecía que el cansancio abatía la necedad de mi cerebro por conseguir reposo. Dos horas después sonaba mi despertador, el cual apagué cada cinco minutos durante una hora más. No podía levantarme. Lo logré, me bañé, realicé la rutina de todos los días y llegué a mi trabajo. Sin embargo, haber estado despierto tanto tiempo sin nada concreto que realizar y con el pendiente de que hay que levantarse a una hora fue una auténtica pesadilla. ¡Qué horror!

12.6.07

Entre el sueño y la vigilia

Hay imágenes que aparecen en mi mente a cada instante. No sé si son reales o no, si contienen algo de verdad o forman parte de un elaborado juego mental. No sé. Es difícil sostener que algo es real cuando podemos soñar lo real. ¿Por qué los sueños no son reales y por qué la realidad no es un sueño? ¿Cuál es la verdadera diferencia? ¿Existe alguna?

Me detengo a cada instante a observarme. ¿Quién soy? En ocasiones mi existencia me parece tan extraña que me asombro de ser yo quien digo ser. Sin embargo, soy. Surge entonces la duda, ¿soy un sueño? Aparentemente no; aunque es precisamente dicha afirmación la que me hace pensar más en lo que digo. Apariencia. Lo aparente contiene algo de real y algo ficticio. ¿Cómo distinguir lo uno de lo otro? ¿De qué lado estoy cuando hago esta pregunta? ¿Soy yo quien la hace? ¿Qué pasaría si todos nos diéramos cuenta que vivimos en una ilusión donde cada uno es la ilusión del otro, en donde los otros son otros yo’s exteriorizados? ¿Sería una catástrofe o una liberación? ¿Por qué el budista afirma que todas las cosas son Maya? ¿Quiere esto decir que nada de lo que creo que existe realmente existe? ¿O es una metáfora que nos invita a buscar siempre la esencia de todo, del Todo?

Me gusta soñar. Los sueños son un escape de lo que en ocasiones no logramos hacer. En el sueño tenemos el poder (cuando nos damos cuenta de ello) para hacer lo que queramos. El sueño también es comunicación interna y divina. A través del sueño podemos encontrar las soluciones a nuestros problemas. Posteriormente llevaremos a cabo lo soñado. ¿Qué sería un ser humano sin sueños? ¿Acaso los sueños son exclusivos de los seres humanos? No. ¿Qué sería de un animal sin el sueño? Probablemente la mitad de un animal, porque lo onírico acompaña la sensibilidad; es imposible tener lo uno sin lo otro. El que sueña siente y el que siente sueña. Nadie está exento de soñar. Algunos se excluyen en la empresa de concluir sus sueños. Prefieren abandonarlos y olvidarse de ellos. Pero al olvidar, ¿no se olvidan a ellos mismos? ¿Qué otra cosa son nuestros éxitos sino sueños? Alcanzar un destino es una decisión consciente que parte de un origen —muchas veces— místico. Lograr los objetivos es soñarlos, sentirlos, desearlos, buscar llevar a cabo una idea cuyo origen no es otro que nosotros mismos.

¿Te he soñado? ¿He soñado todo esto? Es difícil afirmarlo —pero igualmente lo es negarlo—, porque eres todo lo que siempre había querido, y eres real. ¿O no? La verdad, no lo sé. Pero tampoco me importa saberlo. Buscar esa razón sería tan nimio como perderse en casa propia. La vida está llena de distractores que no valen la pena. Nosotros debemos aprender a lidiar con ellos e ignorarlos. En ocasiones muchas preguntas nublan la vista provocándonos una miopía difícil de extirpar. Por eso ya no me pregunto si eres o no real. Lo importante es que eres. A partir del momento que toco tu esencia, todo me queda claro. Sólo hay un camino en la vida, sólo hay un paso, una canción o un aplauso: tú. ¿No te parece increíble que dentro de este sueño, exista otro?

6 de diciembre de 2004

PD. Sólo dos sueños que viven uno dentro del otro pueden crear un tercer sueño. ¿No es maravilloso que el sueño que creamos nos soñará, asimismo, bajo sus propios imperativos?

6.12.06

Entre las sábanas y el despertador

Hay días que la hueva se apodera de uno. Comienza por las sábanas. Mas en días como estos donde el frío cala y uno tiene sus sábanas de franela más dos pants, dos playeras y una sudadera encima. El calor de las sábanas cuando suena el despertador obliga a posponer el sueño durante cinco minutos más, mismos que se convierten en media hora más e incluso, en un poco más.

Debería existir alguna regla laboral en la cual uno pudiera trabajar desde su casa (para eso está la Internet, en parte) con las cobijas encima y un chocolante caliente. El mundo es una cosa muy rara. Los seres humanos somos cosas muy raras. ¿Qué no es una cosa rara?