14.8.07

Aproximación política a la idea de la muerte

Como de costumbre, venía leyendo en el metro. En esta ocasión disfruto de La idea del hombre de Eduardo Nicol. Hasta donde llevo leído ha resultado un libro sumamente interesante. El enfoque de Nicol es novedoso por los giros que da y por la manera en la que va abordando los temas. Combina la dialéctica hegeliana con fenomenología en cada párrafo.

También para variar, justo cuando estaba a punto de descender del vagón en la estación correspondiente para llegar a mi trabajo me topé con una de esas frases lapidarias que lo dejan a uno atónito y con la cabeza dando vueltas. Cito: "Para que el hombre pueda ser hombre de acción, o sea animal político en sentido aristotélico, es menester que haya filosofado sobre la muerte: que haya extraído de su fondo mismo los elementos más o menos rudimentarios e informes de una filosofía de la vida".

Cuando lo leí no pudo sino remitirme a todas las entradas anteriores que en este blog he dejado con motivo del tema de la muerte. "¡Claro!", pensé, "por eso dicho tema me obsesiona tanto y lo pienso tanto". Lo había pincelado mediante la aproximación filosófica con las palabras de Sócrates cuando sentencia que "la filosofía es un prepararse para morir" (Fedón). Esta idea la toma Nicol y la desarrolla bajo nuevas luces. Mencionar que filosofar sobre la muerte es necesario para convertirse en un hombre de acción, es decir, para tener una filosofía de la vida, puede resultar paradójica y hasta contradictorio. Pero precisamente es esta contradicción la que sostiene la veracidad y contundencia de la afirmación.

La realidad no se comprende sino por sus contrarios. El frío se entiende y explica por medio del calor y viceversa. Lo alto por lo bajo y lo masculino por lo femenino. Sólo comprendiendo lo que una de las partes correspondientes es podemos realmente conocer lo otro, lo distinto. Nunca podría entender cabalmente el concepto de frío si nunca antes he padecido calor. Entre la vida y la muerte sucede lo mismo. Dado que no podemos experimentar la muerte y luego compararla con la vida para así tener la muestra entre lo que uno y otro es, lo que se tiene que hacer es pensar en ella. Pensando, filosofando sobre la muerte es posible saber en su totalidad lo que es la vida. Si quieres entender lo que es la vida, tienes que pensar en lo que es la muerte. También es posible vivirla paralalamente al sufrir la pérdida de un ser cercano a nosotros. Si bien no es personal, sí conlleva una parte de uno mismo.

Cierro esta disertación con otra cita de Nicol: "Toda filosofía de la vida parte de una reflexión sobre la muerte. Y es muy notable el hecho de que en los orígenes de la filosofía griega, lo mismo en los religiosos que en los políticos, esté presente la idea de la muerte. La primera idea filosófica que surge de la religión griega es la idea de la inmortalidad. Si le es posible al hombre, en la experiencia mística, entrar en comunión con la divinidad, ello sólo puede ser posible porque haya en su ser algo que lo emparente con esa divinidad. La idea de que haya en el hombre ese algo más que humano, ese quid divinum, le garantiza la supervivencia después de la muerte. Pues, en efecto, la comunicación directa con la divinidad será, tanto más posible cuando el cuerpo ya no viva, cuanto que ha sido ya lograda en vida de ese cuerpo. En otros términos: la muerte se presenta, cuando ya la idea de inmortalidad ha proyectado su luz en la mente humana, como un éxtasis definitivo".

8 comentarios:

Mallén dijo...

Me seduce la muerte, lo reconozco. Tanto como la vida. Por eso no temo ni a la primera ni a la segunda. Porque ambas me agradan. No en vano las grandes civilizaciones han desarrollado sus religiones frente a ese temor malentendido, porque se desconoce... me gusta la percepción griega de la muerte, con su Erebo y sus Campos Elíseos y su Tártaro... y el Cancerbero cuidando la puerta, mientras Caronte el barquero cruza las almas por las aguas de la laguna Estigia... (ojo, que les cobra dos monedas, las que se les ponían a los muertos sobre los ojos al ser enterrados. En caso contrario, quedaban "penando" entre este mundo y el otro)
Saludos proserpinianos, jeje...

Jesús V dijo...

Puede que haya vida después de la muerte, pero hasta que no lo vea no me lo creeré

Enrique G de la G dijo...

Justo hoy leí "La dialéctica de la soledad", ese apéndice de Paz a "El laberinto de la soledad". Cito: "Nacer y morir son experiencias de soledad. Nacemos solos y morimos solos. Nada tan grave como esa primera inmersión en la soledad que es el nacer, si no es esa otra caída en lo desconocido que es el morir. La vivencia de la muerte se transforma pronto en conciencia del morir. Los niños y los hombres primitivos no creen en la muerte; mejor dicho, no saben que la muerte existe, aunque ella trabaje secretamente en su interior. Su descubrimiento nunca es tardío para el hombre civilizado, pues todo nos avisa y previene que hemos de morir. Nuestras vidas son un diario aprendizaje de la muerte. Más que a vivir se nos enseña a morir. Y se nos enseña mal". Y sigue...

Goldenlink dijo...

ja... por tercera vez en este blog... eres un platonico jajajajaja

Melusina dijo...

Me la ganaron, pero estoy de acuerdo la muerte seduce y cuando es así es pk has llegado cruzar el limite del miedo a ella. Siempre he creido ke aceptarla como propia es lo ke hace ke vivas la vida de una manera distinta a los ke ni si kiera la nombran.
Un beso ..... ke estes bien ....

snakearian dijo...

la dualidad se presenta como bien lo explicaste en el transcurso diario de lo que llamamos vida...
luz y oscuridad, creo que ese es el problema del mundo común, asociar la muerte con la oscuridad...
las culturas primitivas veian este evento, como un hecho mas de un ciclo, hecho vital e importante que los transportaba a lo desconocido, pero al mismo tiempo esperado y deseado...
que es la muerte si no solo un paso a lo desconocido, asi como tambien lo es el alumbramiento...

muy buen tema, me gusto...

saludo

Milagros Sánchez dijo...

Este tema también siempre me ha apasionado.
La Vida y la Muerte: ambas caras de la misma moneda.
Es necesario encarnarse en un cuerpo porque nuestra mente así lo desea, aunque nuestra verdadera naturaleza mística y divina será libre cuando dejemos esta "ronda" de "encuentros y desencuentros"...este mundo existencial fruto de nuestro "sueño" eterno...este "MAYA" que nos confunde y al que tendemos a "apegarnos" porque todavía no hemos sido capaces de vernos como lo que somos: DIVINOS!!

Ya sé que mi forma de expresión es muy personal e irreverente, pero siempre me gusta liberar mi mente de teorías y conservadurismos.

Saludos

Imagíname dijo...

Ahora yo también me estoy acostumbrando a leer en el mttro...a las distancias...a las comidas...y a las tortillas que no me gustan, así es mi vida en el DF.
¡Saludos!