15.1.09

De carreteras, topes y otros males

Como lo comenté, fui a Puerto Escondido durante estas vacaciones de invierno. El viaje fue por carretera: del DF a Acapulco y de Acapulco a Puerto Escondido por la carretera de la costera. El primer trayecto se logró sin complicaciones o inconvenientes. La autopista está muy bien, le han dado mantenimiento y en tres horas y media o cuatro se llega al puerto. Lo que pasa del puerto de Acapulco a Puerto Escondido es digno de mención y reflexión. La primera es una autopista de cuota, la segunda es federal, de dos carriles --cuatro en algunos puntos--, doble sentido y pasa por todos los pueblos intermedios en la línea entre ambos puertos. Hasta allí, todo bien, no hay de qué quejarse.. La catástrofe se presenta cuando se percata uno de la cantidad de topes que hay entre ambos destinos. Conté 262 topes entre Acapulco y Puerto Escondido.

Es algo absurdo. De hecho, el uso del tope es, en sí mismo, algo absurdo. El tope es la respuesta del gobierno a la incapacidad de hacer entender a los ciudadanos la utilidad de las leyes de tránsito como el STOP o ALTO. Los mexicanos, ante una señal como esa nos seguimos de frente. Y como de seguro ni el policía de tránsito entiende el propósito de ello, lo mejor es poner un alto obligatorio, es decir, poner un tope. Ahora bien, en la ciudad es algo que repruebo pues sólo muestra que somos un pueblo que no sabe ni entiende de civilidad, profundamente egoísta y ajeno, incluso, al bien propio. Pero en la carretera, lugar destinado para que los autos viajen a mayor velocidad que en las ciudades, poner topes es absurdamente absurdo.

La distancia que hay entre Puerto Escondido y Acapulco es de 390 kilómetros aproximadamente, lo que establecería una relación de 1.4 topes por kilómetro. ¿Qué se puede decir de esto? Entre el DF y Acapulco hay aproximadamente 400 kilómetros, sin topes, que se recorren en el tiempo que antes mencioné. ¿Saben el tiempo que hice entre ambos puertos? Siete horas. Claro, mientras en la autopista puedo lograr un promedio de 120 km/hr (gracias en gran parte a la ausencia de topes), en la carretera mi promedio de velocidad se reduce a ¡55 km/hr! Bien, esa seguro es la manera de lograr educar al pueblo.

En realidad no sé de qué me sorprendo. Este es mi país y no es la primera vez que lo someto a análisis.

4 comentarios:

saulo dijo...

Asi es chunga, el pueblo es pobre sobre todo en educacion civica. Por otro lado, es mucho mas barato poner un tope que construir un puente peatonal.

Alguna mencion al motel 3 palos que esta entre acapulco y puerto?

Roberto dijo...

De hecho, la pobreza en educación per se es lo que padecemos con mayor dolor. Efectivamente, la solución sería que las entidades municipales de cada pueblo se hiciera cargo de la construcción de puentes y medios para que la gente viva mejor. Pero ya sabemos que eso es lenguaje de sordos.

Iba tan concentrado contando topes que no noté el motel. ¿Alguna recomendación?

¿Cuándo nos vemos?

isolino dijo...

Disyunciones

En el caso de que la disyunción es negativa se usa /ni/ no /o/.

Anónimo dijo...

Muy acertado tu comentario, fijate que me he dado a la tarea de investigar sobre los topes, y me doy cuenta con tristeza que solo se usan en México, indiscriminadamente, a diestra y siniestra, en una forma por demas absurda y estupida. Es increíble que los haya en una carretera! ¿qué clase de país incurre en semejante despropósito sin percatarse de ello? Bueno tu ya lo dijiste todo.
Jose A. Crespo publicó un articulo en Excelsior: "Pais de topes multiples". Él es un reconocido politologo con mucha sensatez en sus comentarios, él es quien hace esa pregunta.

He encontrado cosas muy interesantes, (más bien alarmantes!) por ejemplo, los accidentes terribles que causan los topes, como obstaculizan a los servicios de emergencia, ambulancias, bomberos, policía, etc. y como juegan un papel importantísimo cuando los minutos cuentan para salvar la vida de un herido, un enfermo, combatir un incendio, rescatar, auxiliar a personas, etc.

También ya existen estudios de universidades que demuestran científicamente que al acelerar y frenar debido a los topes, los autos generan un consumo mayor de gasolina, (algo obvio ¿no? pero te dan cifras) y sabes a cuanto equivale? A miles de litros de gasolina diariamente! Además de contaminar más, dañando los vehículos, etc.

También encontré que con los topes estamos en retroceso, competimos en una economía cada vez más globalizada y los topes obstaculizan y demoran el movimiento de nuestros productos, de nuestra economía, competimos con países que no tiene topes, que 60 km de carretera, un camión de carga los recorre en menos de 40 minutos; donde a nosotros nos lleva el doble de tiempo. Ah! y también cuando los cruzas pueden perjudicar la salud de las personas por daños en la columna vertebral o desprendimiento de la retina, además de provocar congestionamientos viales.

El urbanista de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Bernardo Navarro ha expuesto lo anterior repetidamente, pero, ¿Que nos pasa? Vuelvo a hacer la pregunta de J A Crespo: ¿qué clase de país incurre en semejante despropósito sin percatarse de ello?
Crespo dice que es nuestra idiosincrasia, en mucho tiene razón, pero yo le agrego que es la autoridad la responsable, miles de nosotros hemos vivido en EEUU y los policías de aquel país les importa un bledo nuestra idiosincrasia, violas el límite de velocidad, te detienen y hasta te citan a una corte, te liberas pagando una multa, después de eso respetas todo lo habido y por haber y marchas muy derechito. No se puede contra la idiosincrasia? Pregúntales a ellos si no se puede?

Gerardo Moreno
recicladosyservicios@hotmail.com