16.5.08

Mountolive / Lawrence Durrell

"Y, además, como todos los amantes inexpertos desde que el mundo es mundo, no se conformaba con dejar las cosas como eran; tenía que explorarlas y evaluarlas en su mente, a conciencia. Todas las respuestas que ella le daba eran inesperadas. Si él mencionaba al marido, Leila se enojaba enseguida, interrumpiéndole con una franqueza que lo dejaba cohibido:
-Yo lo amo. No quiero que se hable mal de él. Es un hombre noble y nunca querría hacer nada que pudiera lastimarlo.
-Pero...pero... -tartamudeaba el joven Mountolive; y entonces, riéndose de su perplejidad, ella volvía a echarle los brazos al cuello, diciéndole:
-¡Tonto, David, tonto! Si él mismo me dijo que te tomara por amante. Piensa... ¿no es sensato, a su modo? ¿Temiendo perderme del todo por mala suerte? ¿Nunca has estado hambriento de amar? ¿No sabes lo peligroso que es el amor?" (Pág. 43)

1 comentario:

James Joyce dijo...

En asuntos de amor, la razón escapa...

Saludos!