24.9.09

Estrategia para ganar en cualquier cancha


En el futbol, como en una empresa, el trabajo colectivo determina el éxito o fracaso. Desde los directivos que pocas veces vemos hasta los encargados de las tareas más tediosas se forma un conjunto que debe ser inquebrantable.

Lo primero que el lector debe saber es que este libro es, ante todo, la fotografía administrativa de uno de los clubes del balompié más exitosos: el FC Barcelona. En él aprendemos a leer el futbol desde una perspectiva económica y a la empresa desde el futbol.

Aún está fresco en la memoria el tricampeonato que logró este equipo en 2009: la Copa del Rey, la Liga Española y la Liga de Campeones. El éxito del que actualmente goza no proviene de la suerte, sino del trabajo serio y constante de una organización que en 2002 estaba por debajo de las expectativas.

CONOCER EL JUEGO
La teoría de Soriano es sugerente. Si bien no centra su atención sólo en el deporte ni en la gestión constantemente tiende puentes que van de un rubro a otro. En el medio del futbol, como en cualquier otro deporte, existen muchas variables que distinguen su funcionamiento del de otras empresas. Así es, el futbol es un negocio. Por supuesto que brinda espectáculo, desarrolla atletas y provoca entusiasmo entre sus aficionados. Pero todo esto sería imposible sin un buen proyecto por parte de la gente de «pantalón largo».

Cuando al final de la temporada 2002-2003 el FC Barcelona notó el bajo rendimiento del equipo y sus mínimos ingresos en comparación con el Manchester United, decidió estudiar el caso. Precisamente en esa fecha ingresó Ferran Soriano como vicepresidente económico del club, y junto con otros directivos emprendió la fulgurante transformación del Barcelona, hasta 2008 en que terminó su gestión.

La primera tarea fue conocer a fondo el negocio. La lógica que impera en las empresas industriales no es la misma que la de un equipo de futbol, aunque no significa que carezca de lógica. Pero hay que conocerla antes de implementar cualquier movimiento que busque mejorar la administración. Así, la primera tarea es definir el negocio. ¿Qué producto vendemos? ¿Cómo se consigue el dinero en esta empresa? ¿Cuál es la cadena de valor? ¿Quién es la competencia y cómo se comporta?

Estas preguntas son torales en cualquier empresa. Siempre es necesario conocer el mundo en el que nos movemos. Sobretodo, estar al tanto de la estrategia de la competencia para conocer sus fortalezas y debilidades. Involucrarse en cualquier negocio implica estudiar su propio medio ambiente.

FORMAR EL EQUIPO GANADOR
1. La fórmula del éxito. Diversos factores moldean la faz de una empresa. Soriano comparte la fórmula que utilizó durante su gestión para enderezar al equipo. Es muy sencilla: (C x E)t, es decir, el compromiso por el equilibrio elevado al talento.

Por compromiso se entiende «la voluntad, auténtica e individual, de alcanzar el éxito y de esforzarse sin desfallecer». Son las personas que poseen unas reales ganas de ganar. Su motivación es intrínseca y pura.

El equilibrio consiste en que cada jugador comprenda y acepte su propio rol en beneficio del resto (la empresa). En los deportes de conjunto existe una regla básica: nadie está por encima del equipo, así sea la estrella multimillonaria. El equilibrio en toda organización es fundamental.

Por último, lo que marcará la diferencia entre los competidores: el talento. Toda empresa desea contratar a la gente con mayor capacidad. Pero el talento no sólo proviene de fuera, también vale la pena mirar hacia adentro. Tal vez encuentre una persona con la suficiente motivación y disposición para un desarrollo destacado. El éxito o fracaso de cualquier club o corporación está en la fuga o retención del talento.

2. Los arquetipos del equipo. Soriano clasifica en tres los roles que las personas desempeñan al interior de la empresa: el visionario, el doctor No y la espalda.

Los visionarios, aquellas personas que siempre están de buen humor, motivadas y llenas de ideas. Están pensando en el futuro de la compañía y en la manera de mejorar la situación actual, sea la que fuere. Su lógica suele tomar rutas distintas a las tradicionales, inspiran y empujan a los demás.

Por otro lado, el doctor No es esa persona normalmente adusta y seria que sirve de freno para el rosario de ideas que el visionario provee. Es la prudencia que existe para ubicar a todos en la realidad.

Finalmente, la espalda. Los ingleses llaman a esta persona doer, «el que hace las cosas». Es el encargado de rescatar lo que queda del entusiasmo del visionario y de la frialdad del doctor No; quien da equilibrio al grupo, a la organización. Normalmente posee un empuje determinante para sacar adelante los proyectos.

La marcha de la empresa radica en que su líder tenga alguna de estas características y que, según sus circunstancias, valore qué tipo de líder le conviene más: el visionario, el doctor No o la espalda.

TIPOLOGÍAS DEL LÍDER
Se suele decir que las personas son lo más valioso de una organización. Y es cierto. Ninguna empresa se mantiene por sí sola; crece o desaparece gracias a la gente que la conforma. Para lograr el crecimiento se requiere que la cabeza, no sólo tenga liderazgo, sino que detecte el tipo de liderazgo que necesita implementar a cada instante. Soriano detecta cuatro tipos de líderes:

1. El dictador político. Se trata de aquellos líderes que imponen su poder de manera autoritaria al mismo tiempo que saben utilizar las herramientas del poder y la influencia que les da su cargo. Sin embargo, pueden no tener los conocimientos necesarios ni ser buenos gestores.
2. El facilitador. Personas con escasa experiencia y poco conocimiento pero con una habilidad innata para liderar a un grupo. Buscan que las condiciones de trabajo sean óptimas en todas las áreas.

3. El experto autoritario. Aquellos líderes expertos en su área con inmediato reconocimiento de los demás. Les cuesta trabajo aceptar sus yerros. El mejor ejemplo es Dr. House de la serie de televisión homónima.
4. El coach. Quien reúne la capacidad para gestionar personas y cuyos conocimientos lo hacen experto en la materia y le permiten la autoconfianza suficiente para estar frente a un grupo sin necesidad de mostrar su autoridad.

Un líder nunca debería ser siempre del mismo tipo, pues las condiciones bajo las que labora con su gente varían. En ocasiones necesitará comportarse como coach, y en otras como experto autoritario. Todo en beneficio de la empresa.

Quien lleva las riendas de cualquier organización habrá de buscar que las decisiones tomadas se orienten al crecimiento compartido de todos para finalmente sembrar en el equipo la idea de que ni en el futbol ni en la empresa la pelota entra por azar.

La pelota no entra por azar
Ferran Soriano
Aguilar. México, 2009
283 págs.


[Publicado en istmo 304, septiembre-octubre de 2009.]

1 comentario:

isolino dijo...

lo que es no tener nada qué subir al blog, verdad?