18.3.09

Entre pasiones me encuentro

El otro día mientras veía el canal de la NFL reafirmé algo que de antemano ya sabía: soy filósofo por accidente. Mi primera y auténtica pasión son los deportes. Por ejemplo, del futbol americano me sé estadísticas, historia, cómo van los equipos, algunos de los jugadores de los 32 equipos, quiénes son los prospectos en el Draft, datos curiosos y más cosas. Sin mencionar, claro, que mientras joven era un destacado deportista. Actualmente la ausencia de ejercicio, el exceso de alimento y la necesidad de formar parte de un sistema económico ha oxidado mis articulaciones y movimientos para el deporte. Sin embargo, continúo apasionado por el deporte.

Afortunadamente, la Filosofía también me nutre. Tomar un libro o artículo filosófico me sublima. Me gusta leer novelas y cuentos, pero me gusta más leer filosofía. Leer un ensayo que desmenuza la realidad provoca una descarga de adrenalina y dopamina cuyo placer me incita a continar leyendo o empezar a escribir. Y para eso, las noches son lo mejor. El problema, como ya se sabe, es que uno debe levantarse para ir al trabajo donde le pagan a uno. Hoy, por ejemplo, mientras esperaba que llegara el señor de seguridad a abrirme la puerta de la oficina, leía un libro sobre Platón. Entré, me senté y no podía dejar de leerlo. Es más, si ahorita pudiera, lo leería --tal vez acabando esta entrada vaya al baño y lea aunque sea otro capítulo--, lo leería y lo seguiría leyendo hasta terminarlo. Me encantaría poder leer dos libros al día; poder dedicarme sólo a leer. En fin, tal vez algún día sea así.

Finalmente esta divagación surgió porque cuando veía la NFL Network pensaba que me encantaría ver a mi hijo saliendo de casa con su maleta y su equipo de futbol americano, quisiera que mi hijo fuera un alto y gran atleta. Ah, también que leyera, pensé.

2 comentarios:

Rodricus dijo...

"Filósofo por accidente"... es algo así como accidental hero, ¿no?

Es muy interesante conocer este punto de tu pasión por la filosofía, amigo Chungue. A mí en cambio casi no me gusta leer filosofía. Más bien me abruma. Sí, la sufro, vamos. Quizá en el fondo así como tú eres filósofo por accidente, yo lo sea por masoquismo.

Estaría a todo dar que en unos años fuéramos a ver un juego, y a mentarles la madre a los otros padres de familia.

Un asunto más: esto de las pasiones está en la blogósfera.

Lluvia dijo...

Jajaja me gustó eso de "filosofo por accidente" Si es asi también me considero filosofa por accidente y una eterna y fiel seguidora del deporte.
Mil sonrisas