Independientemente de mis inclinaciones musicales me he dado cuenta que en el Reino Unido se hace excelente música. En este caso, además del RU también incluyo a Irlanda. Grupos como Pink Floyd, Led Zeppelin, The Beatles y Black Sabbath, por mencionar algunos, son producto de toda esa isla al norte del Atlántico. Hoy nos regala músicos como Muse, U2, The Cranberries o Radiohead. Reitero, independiente del gusto personal, es innegable la calidad musical que las bandas mencionadas presentan. Incluso me atrevaría a afirmar que su música está por encima de la que se realiza en el resto del mundo salvo, claro, sus contadas excepciones. Me faltan datos e información para desarrollar este tema como se debe. Sin embargo, aventuro una hipótesis: el clima determina la creatividad musical de la gente que vive en el RU. Para mí es claro que la nostalgia que generan los días nublados y lluviosos detona esta capacidad sonora. Habrá que investigar más.
Descubrir al hacedor y padre de este universo es difícil, pero, una vez descubierto, comunicárselo a todos es imposible. (Platón, Timeo, 28c)
31.3.08
29.3.08
Diálogo posmoderno
Karina me mandó un mensaje para reclamarme. Me tomó por sopresa. Le contesté el mensaje. A las pocas horas, supongo que vio el mensaje, respondió con otro mensaje. Lo abrí, lo leí y cortesmente hice lo propio. La indignación de Karina fue evidente en el siguiente mensaje que me llegó. Así que pensé: "ella, ¿indignada? Ni madres". En chinga teclee las palabras en el celular y lo envié. Yo sí tenía motivos para estar indignado. Le reclamé por su descortesía. Me contestó que "una cosa no tenía que ver con la otra", y que "ya no tenía sentido aclararlo". No respondí.
28.3.08
Cine para mí o las películas que me determinaron
Películas que me han dejado algún tipo de cicatriz, desde mi infancia hasta la actualidad.
- Star Wars. Definitivamente, le debo mucho a la primera trilogía. Una enseñanza para toda la vida.
- Furia de Titanes. Enamoró mi gusto por la mitología griega.
- The Wall de Pink Floyd. Determinante en mi adolescencia. La música es estupenda. Cúmulo de conceptos trasmitidos visceralmente con los que decididamente todos nos identificamos.
- Far Away so Close. Una mirada al interior del ser humano; una búsqueda por la espiritualidad. ¡Maravillosa!
- The Matrix. Filosofía hecha cine. ¿Quién se dobla, tú o la cuchara?
- Luna amarga. El amor puede ser erótico y lo erótico grotesco. Fronteras entre el deseo, la pasión y la autodestrucción.
- Historia de Lisboa. Lecciones sobre epistemología fílmica. Además, el descubrimiento de Madredeus.
- Amadeus. La genialidad es un don divino y los prejuicios un abismo humano.
- El laberinto del Fauno. La imaginación y la realidad son intercambiables. ¿Cuál es el límite entre una y otra?
- El séptimo sello. La muerte puede ser derrotada.
27.3.08
¡Vaya!
Me pregunto, ¿por qué el papel de baño debe ir en el cesto de la basura? ¿Acaso no es suficientemente grande el excusado como para llevárselo todo? ¡Qué desagradable es entrar a un baño donde el papel higiénico se tira en el bote en lugar de dejar que se lo lleve el flush! En fin, así como me he encontrado con este tipo de letreros, he visto los que piden lo contrario o donde ni siquiera existe un bote de basura para evitar la sucia tentación de arrojarlos al cesto.26.3.08
Soy feliz
He descubierto a Bolaño. Lo leo con fruición. Soy feliz.
Acabo de comprarme el disco del grupo Cavalera Conspiracy. Metal puro. Promete revivir aquellos tiempos cuando los hermanos Max e Igor Cavalera revolucionaron el metal con Sepultura en los noventa. Soy feliz.
25.3.08
Asesinos
Muchas veces me he puesto a pensar en cuáles son las condiciones que Estados Unidos ofrece para que broten como racimos los asesinos seriales. Fuera de Jack el Destripador, no conozco otro criminal de estos no nacido en EUA. Es un tema que provoca escalofríos, pero también curiosidad.
24.3.08
Frente frío
Terminó la Semana Santa. Hoy amaneció el valle de México con temperaturas bajas. El frío es escandaloso. Odio el frío. Prefiero sudar la gota gorda que tiritar; prefiero la comodidad de la poca ropa que parecer un oso-robot, incapaz de movimientos ágiles y coordinados. En la semana pasada vi un programa que buscaba darle una explicación a la extinción de los grandes mamíferos. Surgieron tres teorías predominantes: la era glacial 23, la matanza humana y una enfermedad hipercontagiosa. Al final no concluyeron nada y todo quedó igual. Hoy sé que el frío que se estacionó en la ciudad está congelando mis neuronas y mi sensibilidad literaria. No hay bacterias ni matanzas, sólo congelamiento.
23.3.08
¿Ironía o sabiduría?
Harold Bloom
Punto de lectura. México, 2006.
350 págs.
Para los antiguos griegos la búsqueda de la sabiduría era algo serio. «Los orígenes de la filosofía, y, por tanto, de todo el pensamiento occidental, son misteriosos. (…) En realidad, la época de los orígenes de la filosofía griega está mucho más próxima a nosotros. Platón llama “filosofía”, amor a la sabiduría, a su investigación, a su actividad educativa, a la forma literaria del diálogo.»[1]
Es verdad, Platón fue el primero en combinar el amor con la sabiduría, la Philé con la Sophía. Gracias a él la actividad que urde el saber mediante la observación y los silogismos tiene un nombre. Occidentalmente se considera a Tales de Mileto como el primer filósofo. Sin embargo, descartar la filosofía ancestral china o india sería peligroso y falaz, aunque por el momento no navegaré esos cauces y seré muy occidental en mi análisis.
Tales, por ejemplo, buscó el saber en el cosmos. Pudo predecir un eclipse solar (585 a.C.) y darle una explicación científica. Igualmente desarrolló una teoría donde explicaba cuál era el origen —arjé— de todas las cosas. A él le siguieron Anaxímenes, Anaximandro, Anaxágoras, Heráclito, Parménides, Empédocles, Pitágoras, Demócrito y Sócrates. Todos son conocidos como filósofos —si bien algunos se adentraron también en otros saberes— porque buscaban la sabiduría mediante razonamientos lógicos que pudieran explicar lo que veían y pensaban. Es el nacimiento del pensamiento científico, por supuesto.
Platón y el resto que son conocidos bajo dicho título —filósofos— igualmente van tras el saber. Su discurrir es el mismo en casi todos, aunque las conclusiones de cada uno estén matizadas. Eso no importa, pues buscan la sabiduría.
Harold Bloom, en ¿Dónde se encuentra la sabiduría? investiga en otros campos. Desde el principio del libro nos anuncia que para él ésta estará en los textos «sapienciales». In strictu sensu, la literatura. El recorrido del libro abarca desde la Biblia hasta los textos apócrifos, sin perder de vista a su consentido: Shakespeare. En este viaje se detiene en Homero, Platón, Cervantes, Montaigne, Bacon, Samuel Jonson, Goethe, Emerson, Nietzsche, Freud y Proust.
Lo primero que salta es que sólo hay un filósofo sistemático en su lista, Platón, y además, no sale muy bien parado frente a Homero, pues es disecado sólo literariamente. Bacon y Nietzsche son los otros que aparecen aunque del primero sólo le interesan sus Ensayos y del segundo sus aforismos. Hacia el final del libro aparecerá San Agustín sólo para ser comentado por sus Confesiones. El resto de la obra agustiniana, como la de los demás filósofos, le tienen sin cuidado.
Para el profesor de Yale nada superará la sabiduría que existe en la obra de Shakespeare. Casi en el mismo andamio coloca a Cervantes como el creador de la novela moderna. Constantemente identifica a Hamlet con Don Quijote y a Falsfatt con Sancho. Muestra su dominio sobre ciertas obras de la literatura occidental y en ocasiones ilustra. Hay otras en donde aburre. Las citas tienden a ser excesivas e innecesarias. Preferiría escuchar su voz y no tanto la de los autores que menciona.
Algo es claro, la tesis del ensayo es, como ya quedó mencionado, que «la sabiduría se encuentra en los textos literarios». Agregaría un par de elementos más: la ironía y la muerte. «La sabiduría está en las obras literarias donde exista un dejo de ironía y una lección sobre la muerte», debería rezar la última línea de la página 350. Tampoco es sorpresivo el tema de la fatalidad humana; desde el primer párrafo nos advierte que el libro fue re-escrito tras la cercana experiencia con la muerte que tuvo debido a una enfermedad y el dolor de la pérdida de sus amigos. No condeno esto, sino la subjetividad que ello implicó en el desarrollo de la obra.
Leer a Sócrates en los diálogos de Platón es exquisito, además de por la bien cuidada prosa platónica, por la ironía socrática. Esta es un elemento enriquecedor de toda literatura. Un gozo se manifiesta cuando nos encontramos con textos irónicos que, además, resultan iluminadores. Pero, ¿reducir la sabiduría al potencial irónico del escritor en ciernes? La falacia es evidente.
Olvidemos tales afirmaciones y mantengamos la tesis inicial y central. ¿Es posible sostener que la sabiduría radica en la literatura? No hay duda que la literatura está llena de enseñanzas que pueden beneficiar mayúsculamente a las personas. De allí no se sigue la exclusión del resto de las ciencias. El texto se torna interesante si omitimos la tesis central y lo tomamos como un recorrido por la ironía en la literatura occidental. Aunque claro, sería otra obra y a la misma le faltarían varios autores más que sin explicación fueron excluidos de la presente.
«La sabiduría, sea esotérica o no, me parece una perfección capaz de absorber o destruir, según lo que le aportemos», comenta Bloom al inicio de este trabajo. Irónicamente, parece que en la búsqueda por la sabiduría el autor fue destruido por su propio impulso hacia la literatura. He de reconocer que el título es sumamente sugerente. Por desgracia, su pretensión cojea ante las expectativas de un lector de literatura, historia y filosofía.
[1] Colli, Giorgio. (2000). El nacimiento de la filosofía. Tusquets: Barcelona, pág. 13.
21.3.08
Viernes en el Valle
Hoy decidimos ir a Valle de Bravo. El recorrido es de dos horas por la autopista. Tres si te equivocas y te vas por la carretera federal. Llegamos. La avenida principal --la que costea el lago-- era un estacionamiento. Mi hijo tenía ganas de hacer pipí. Ni modo, como en mis tiempos, en el arbolito. Después de más de media hora tratando de llegar al Muelle Principal estacioné el coche en el primer huequito que se ofreció. Caminamos otros quince minutos hasta llegar al muelle. Teníamos hambre. Comimos en la Balsa Flotante y vaya que así era, flotante. El pescado y los mariscos estuvieron deliciosos. Pedimos la cuenta. Nos subimos a una lancha para pasear durante una hora por el lago. Bella experiencia. Bajamos tras el recorrido en lancha y fuimos a conocer el centro del pueblo. Bonito, pintoresco, con artesanías muy baratas. Desgraciadamente, hasta la madre. De regreso al coche. Quisimos ganarle a la avenida callejoneando. Nos perdimos. Finalmente llegamos al coche. Eran las siete y media de la noche. Hacia México. Todo bien hasta que pasé por una feria de pueblo. Habíamos tomado el camino largo, el de tres horas, por la federal, de noche, con curvas y sin conocer la carretera. Llegamos. Lo comparto.
Por cierto, hoy ccomenzó la primavera.
20.3.08
Jueves de ceniza
Quise ir a ver "Ashes and Snow". El centro estaba como siempre más un porcentaje extra: hasta la madre. Quise comer en la terraza del Holiday Inn. Su prepotencia y mal trato me alejaron. Comí un par de tortas de pavo en "El rey del pavo". ¡Exquisitas! Pedí una cerveza que venía tibia. Recordé Pedro Páramo y solicité un vaso preparado para michelada. Mejor. Caminé un poco por las calles del centro. ¡Maravilloso! 54 pesos de estacionamiento. ¡Un robo! Me llevaron mi auto, no di propina. Acabo de regresar de tomarme un capuccino en Starbucks. Tal vez nunca vea la obra que gratuitamente se presenta en el Museo Nomádico. Tendré que conformarme con la experiencia vía YouTube o similar. Fin.
18.3.08
Monstruos
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