
En el cielo de Indra hay una red de perlas de tal forma ordenadas que si miras a una, ves a todas las demás reflejadas en ella. Del mismo modo, cada objeto del mundo no es sólo él mismo, sino que incluye a todos los demás objetos y es, de hecho, todos los demás [...Y dentro de la Torre de Indra...] hay también cientos de miles de torres [o Universos], cada una de las cuales está tan exquisitamente adornada como la Torre principal misma y tan espaciosa como el cielo. Y todas estas torres, más allá de lo que en número podría calcularse, no se molestan en absoluto unas a otras; cada una preserva su existencia individual en perfecta armonía con todo el resto; no hay aquí nada que impida a una torre estar fusionada con todas las demás individual y colectivamente; hay un estado de perfecta entremezcla y, sin embargo, de perfecta ordenación. Sudhana, el joven peregrino, se ve él mismo en todas las torres y en cada una de ellas, donde el todo está contenido en cada una y cada una está contenida en el todo. (Sutra Avatamsaka).
Este texto budista me parece que muestra claramente la influencia que los occidentales le debemos a Oriente. En primer lugar, una lectura atenta me remite al Parménides de Platón donde se trata sobre la posibilidad lógica de la coexistencia del Uno y el Todo simultáneamente y como uno mismo; donde al estar en todas partes nunca pierde su Unidad. Por otro lado, es posible notar la Teoría del Caos expresada metafóricamente. Lo cierto es que entre más conocemos a los otros, a las demás culturas, nos percatamos de que las diferencias radicales responden más a una ilusión fabricada por el poder, que a un hecho real.