21.7.09

La isla de las voces

Robert Louis Stevenson
Libros del Zorro Rojo. Barcelona, 2008.
34 págs.

Hacia el final de su vida, Stevenson fijó su residencia en la Polinesia. Los nativos le apodaron «Tusitala», el que cuenta historias, pues era capaz de inventar un sinnúmero de narraciones fantásticas. El encanto de este lugar fue tal que pidió ser enterrado en lo alto del volcán Vaea, de cara al mar; también, seguro, alimentó su imaginación.

En 1893, un año antes de morir, escribió una de sus últimas creaciones: La isla de las voces. Hoy ese cuento nos llega gracias a una bellísima edición que Libros del Zorro Rojo preparó. La traducción de Marcial Souto está muy bien cuidada; se nota la fluidez que los textos de Stevenson siempre tienen. Alfredo Benavídez Bedoya estuvo a cargo de las ilustraciones, auténticas obras de arte, exquisitas en su plástica.

La isla de las voces es una obra versátil; la puede leer un adolescente y quedarse con un grato sabor de literatura; un adulto permanecerá atrapado descifrando los simbolismos de las aventuras entre Kalamake, el gran brujo, y Keola, su yerno. La furia vengativa del primero determinará las aventuras del segundo, quien se verá sorprendido entre caníbales y voces de una isla donde todo puede suceder.

[Roberto Rivadeneyra. Publicado en Istmo 301, marzo-abril de 2009.]

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