¿Cuál es su pronóstico de este partido? ¿Gana México, Estados Unidos o ninguno? ¿Cuál es el marcador final?
¿Which is your prediction on this soccer game? ¿Who wins: Mexico or USA, or it ends a tie? ¿Which will be the final score?
Descubrir al hacedor y padre de este universo es difícil, pero, una vez descubierto, comunicárselo a todos es imposible. (Platón, Timeo, 28c)
¿Alguna duda de qué deporte es mejor? Comparto con ustedes la servilleta que inspiró esta entrada.

Apenas este lunes escribía aquí mismo sobre lo decepcionante y frustrante que fue perder ante Estados Unidos la final de la Copa de Oro. En esa misma entrada, con escepticismo y angustia mencionaba que sufriríamos el partido ante la selección de Brasil. Hoy, a unas horas de haber terminado el encuentro y de haber visto las repeticiones una y otra vez en todos los canales posibles, sigo disfrutando la victoria.
El segundo gol surgió como el cobro de una falta en los linderos del área grande. Se forma la barrera brasileña y detrás del balón se perfilan Rafael Márquez, líder y capitán indiscutible de la selección mexicana, y Ramón Morales. El capitán mexicano se acerca a Ramón y le dice, "es tuya, relájate". Motivado tras las palabras de su compañero se encarrera, patea el balón y GOOOOOLLLLLLL. México iba ganando dos goles a cero a Brasil. La selección mexicana, la criticada en estos últimos días, la menospreciada por carecer de los "europeos". La que jugaría este partido sin Guardado y sin Borgetti. La de Hugo, el soberbio, el motivador. Esta misma selección sorprendió, jugó bien y ganó.
...y siguen los años pasando. Ocho años sin poderle ganar a Estados Unidos en su territorio es una vergüenza para quien hace dos mundiales era el mejor equipo de Concacaf. México ya no es el grande de la zona o, mejor dicho, no es el único. Tiene compañía y esto es algo que nunca le había sucedido. Comparte el gigantismo futbolero con el vecino del norte y aunque nos pese y nos duela, ayer nos ganaron una copa que nosotros solíamos ganar sin problemas. Aún recuerdo cuando goleamos 4-0 en una final de Copa de Oro a Estados Unidos en el Azteca a mediados de los noventa. Pero éste es un recuerdo que vale la pena dejarlo atrás y, de ser posible, olvidarlo. Se necesita trabajar para volver a liderar el área; mediante el recuerdo no haremos otra cosa que, como decimos los mexicanos, dormirnos en nuestros laureles.
Comienza el segundo tiempo y pareció que la enjundia mostraba en el primero se había quedado en el vestidor. No se les veían esas ganas que contagiaron durante los primeros 45 minutos. Muy al inicio de la parte complementaria se marca un penal -que a mi juicio no era, pero ni modo, así es el futbol y hay que seguir concentrados-. London Donovan, a quien no tolero ver en pantalla, hace efectivo el regalo del árbitro: 1-1. México retomó un poco el espírituo mostrado en la primera parte del partido y tejió buenas jugadas que culminaron en casi-gol. Pero el casi-gol no es gol, así que seguíamos empatados. Alrededor del minuto 30 del segundo tiempo se marca un tiro de esquina a favor de los estadounidenses y tras un rebote Benny Feilhaber conectó el esférico con potencia y colocación. El marcador entonces decía, y así finalizó el partido, México 1 - Estados Unidos 2.
Comienzo con el miércoles donde el Cruz Azul perdió 2-0 ante las Chivas. Yo había pensado que tal vez el resultado sería 2-1 a favor del Guadalajara. Me faltó que los cementeros, mis cementeros metieran un gol. Confío en que en su estadio, el Azul, lograrán vencer a las Chivas y pasar a la siguiente ronda.