Como hombre constantemente escucho a las mujeres hablar de fidelidad y de la negación de ésta. Hay las ocasiones en las que se me acercan para preguntar mi opinión. No sé si porque estoy casado, pero es recurrente esta solicitud. Tal vez algo en mí delata mi forma de tratar a las mujeres, pues en cada una de las relaciones que he tenido he mantenido todo en orden, ninguna "canita al aire", ni besos de cinco segundos, ni un cachondeo innecesario. La mujer con la que estoy es quien merece, en cada momento, mi respeto y yo agradecer su confianza.Puedo fácilmente recordar cómo comenzó todo. Era yo un vil adolescente que por un lado tenía el gusto por la patineta --gusto que me acompañó de los 13 a los 18 años cuando tuve que hacer a un lado la skateboard-- y por otro la hormona desenfrenada que buscaba una pareja. Desde ese momento escuchaba las quejas de las mujeres sobre la incapacidad de los hombres para mantener su boca y manos tranquilas en la novia en turno (a esa edad pocos habían tenido experiencias sexuales, aunque muchos alardeaban de haberlas ya tenido). De alguna manera esos comentarios martillaron mi cabeza. Decidí que no quería ser así, como los demás. Lo siguiente que supe fue que era una persona fiel.
Hasta la fecha así me he conservado. Por el momento me siento bien con esa decisión. No por ello condeno a los que son infieles. Hagamos algo de antropología. Somos animales racionales, políticos, culturales y demás adjetivos. A todos antecede el sustantivo "animales". Esto quiere decir que aunque a veces no queramos reconocerlo, somos animales. Bajo esta línea, es posible notar que la monogamia no existe en los animales (excepto en los casos donde su instinto así lo manifiesta). El animal, como el ser humano, es por naturaleza poligamo. La monogamia, al igual que la fidelidad, en el hombre es cultural. Nuestro impulso animal nos incita a tener más parejas (tanto en los hombres como en las mujeres) porque lo que nuestro código genético y psicología animal buscan constantemente es la supervivencia de la especie. (Aun si no se busca la procreación, late esta idea.)La fidelidad se convierte así en una virtud, pues resulta algo que sólo el ser humano puede lograr al tener un dominio sobre sus impulsos anatómicos. Esto, sin embargo, no quiere decir que el infiel sea viciosos. Es, sencillamente, un ser humano. Lo que sí pienso es que si a tu pareja --mujer u hombre-- le genera conflicto la infidelidad, entonces por respeto a ella se debe buscar llevar a cabo esta virtud. Si no se puede, entonces hay que buscar una pareja a la que ese tema no le genere conflicto.

¿Por qué los musulmanes y algunas otras parejas logran vivir en paz con una situación de poligamia? Su cultura se enfocó a que no había nada erróneo en ello. Es nuestra educación occidental la que nos ha marcado un tabú. Creo que la fidelidad enaltece la humanidad de quien la practica, pero definitivamente estoy convencido que quien no logra mantenerse fiel a una sola persona, sea en absoluto alguien malvado, perverso o indigno de humanidad. Lo que es malvado y perverso es mentir y navegar con bandera de monógamo cuando en realidad besas y te acuestas con cualquier mujer u hombre que acabas de conocer, teniendo ya un pareja "oficial" o "formal".
¿Por qué los musulmanes y algunas otras parejas logran vivir en paz con una situación de poligamia? Su cultura se enfocó a que no había nada erróneo en ello. Es nuestra educación occidental la que nos ha marcado un tabú. Creo que la fidelidad enaltece la humanidad de quien la practica, pero definitivamente estoy convencido que quien no logra mantenerse fiel a una sola persona, sea en absoluto alguien malvado, perverso o indigno de humanidad. Lo que es malvado y perverso es mentir y navegar con bandera de monógamo cuando en realidad besas y te acuestas con cualquier mujer u hombre que acabas de conocer, teniendo ya un pareja "oficial" o "formal".
En una pareja se vale tanto como la pareja acepte. Si ambos están de acuerdo en los "swingers", que vayan a fiestas u organicen las propias en su casa y tengan ese tipo de diversión. Si uno no está convencido, allí se acabó la posibilidad. Hay muchas otras personas que estarán dispuestas a entrarle a una relación con características de diversidad sexual.
Finalmente, el sexo es algo cultural. Los animales sólo lo hacen para reproducirse. Nosotros lo podemos hacer en cualquier momento y periodo del año. Acompaña a la procreación, el placer --probablemente el más intenso que una persona pueda experimentar naturalmente. ¿Quién, si no el cerebro, es el órgano sexual más importante? Al fin de cuentas... animales racionales.